EL MOVIMIENTO QUE INSISTE

2 RESIDENCIAS

Residencias situadas de creación de obra

Situarse no es simplemente estar en un lugar. Implica dejar que el lugar junto con su historia y su universo simbólico, haga algo sobre aquello que estamos haciendo. Que interrumpa una idea, desordene una certeza, incorpore otras voces, vuelva imposible alguna decisión y necesaria alguna otra.

Una residencia situada propone que una creación se nutra en conversación con el territorio que la aloja.

Doce Veinticuatro comenzó a investigar esta práctica en las residencias realizadas junto al Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, dentro del Espacio Memoria y Derechos Humanos ex ESMA. Allí empezamos a pensar que situar una práctica no era trabajar sobre la memoria como quien elige un tema, sino construir las condiciones para que una creación pudiera entrar en relación con una historia, una materialidad, unas personas y unos saberes que ya estaban allí.

Desde entonces, entendemos la residencia situada como una práctica de relación y de escucha.

Esta edición de Doce Veinticuatro se llama El movimiento que insiste. Y tal vez pocas cosas insistan tanto como aquello que todavía no terminamos de elaborar. Insisten las historias, las imágenes, los silencios, el terror, las estrategias de supervivencia y por sobre todas las cosas, insiste el deseo de habitar formas de vivir más justas y mas amorosas. Insisten las palabras escritas hace cincuenta años que de pronto parecen hablar de esta mañana. Insisten los cuerpos. Insisten quienes caminan en ronda una pirámide de una plaza una y otra vez. Insisten las preguntas que una generación le deja a la siguiente.

Las dos residencias de esta edición parten, de maneras muy diferentes, de esa operación.

En Yo beberé tus lágrimas (notas para encontrarnos porque no nos van a matar ahora), Jorge Thefs parte de Obsesión de vivir, de José Sbarra, publicado en 1975.  Una literatura escrita en un tiempo atravesado por la violencia vuelve cincuenta años después convertida en cuerpo colectivo.

En Un lugar del porvenir, Laura Figueiras y Carla Rímola se preguntan cómo entrar en la historia desde aquello que todavía duele y permanece en los cuerpos, las imágenes y los relatos familiares. El cuerpo aparece como un archivo capaz de traccionar el pasado hacia el presente y el presente hacia lo que todavía puede ser.

Hay algo que une estas dos investigaciones: En ambas, recordar es producir movimiento. Hacer pasar una historia por otros cuerpos, otras generaciones, otros lenguajes y otras formas de estar juntxs. Eso buscamos también con estas residencias: crear las condiciones para que práctica artística y territorio se afecten mutuamente.

Catalina Lescano, Directora Artística y curadora de El Movimiento que Insiste – Doce Veinticuatro.

Yo beberé tus lágrimas

Sábado 03 de oct – 17 hs

Info
Jorge Thefs

Es performer, bailarín, director, productor y diseñador de iluminación. Director de actores y puestista egresado de la EMAD. Maestrando en teatro y artes performáticas por la UNA. Entre sus trabajos más reconocidos está ‘Carne de consumo personal’ de su autoría y dirección, declarada de interés cultural por el Ministerio de Cultura de la Nación y ganadora de la Bienal de Arte Joven 2021-2022. Ganador del premio Maria Guerrero 2024 por su actuación en “Las lágrimas de los animales marinos” en el Teatro Nacional Cervantes. Trabajó en más de 70 producciones en diferentes roles. Su labor se enmarca dentro la investigación sobre teatro performático, con piezas basadas en recorridos biográficos y de carácter documental, y otras fundadas a partir de textos no dramáticos. Actualmente dirige “Proyecto Quevedo” performance realizada por Cristina Banegas basada en textos de Francisco de Quevedo sobre una mesa de cristal.

Yo beberé tus lágrimas

(Notas para encontrarnos porque no nos van a matar ahora) de Jorge Thefs a partir de “Obsesión de vivir” de José Sbarra

a mi hermana Paula, de sus ojos conocí la tristeza de este mundo

Notas para una pieza no escénica

Una troupe de 30 perfomers-ciudadadanxs-trovadorxs-poetas-músicxs-colibríes-mariposas-mujeres-feminidades-travos-travas-maricas-putxs acompaña a les espectadores desde el acceso al de Espacio Memoria y Derechos Humanos ex ESMA a la Casa de Nuestro Hijos (Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora) transitan la poesía de Sbarra como una procesión que recorre el interior y los alrededores de la casa. Poemas en voz alta, algunos cantados, susurrados y otros en silencio. 

Posible sinopsis argumental

En la obra de Sbarra, dos hermanxs caminan por Buenos Aires como si cargaran un cementerio a cuestas. Alcides y Aleana no cuentan una historia: escupen un diario escrito con uñas, entre plegarias torcidas y blasfemias que suenan a amor. No hay esperanza acá, solo la obsesión de seguir respirando cuando todo duele. Hablar con Dios para odiarlo, hablar del cuerpo para maldecirlo, hablar del otrx para no morir solxs, incluso aunque el amor les salga roto.

La ciudad es un matadero, a veces la familia un error, y la inocencia un lujo que ya no nos podemos permitir. No es un relato para consolarte, más bien una mirada en el espejo de lxs que no pudimos hacernos lxs distraídxs.

Vivir, para Sbarra, no es un milagro. Es una insistencia feroz, sucia, casi ridícula. Y por eso duele tanto.

Palabras para descubrir la pieza

Decidí usar este subtítulo “(notas para encontrarnos porque no nos van a matar ahora)”, profano para la pluma de Sbarra pero que me convoca como afirmación posible y necesaria. El mismo Sbarra dice “Es un libro triste, demasiado triste” sobre estas casi 90 preguntas publicadas nada más ni nada menos que en octubre de 1975.

 

Es verano y por alguna razón desconocida tengo los pies fríos, estamos acostadas con la persona con la que más comparto intimidad en este momento de mi vida, ella tiene los pies calientes, dormida nota los míos y los abraza con los suyos por debajo de la sábana; una idea me invade: todo empieza en los pies, pienso; de las patas en la fuente a las madres caminando alrededor de la pirámide de mayo, todo empieza en los pies.

Desde que llegué a esta ciudad hace 11 años entendí que para conocerla hay que caminarla, y ahí, en ese movimiento tan simple y necesario, se devela. La ciudad se devela, y yo me desvelo. Hace casi 10 años viré mi obsesión a trabajar con textos no dramáticos y materiales documentales propios y ajenos, me volví un voyeur de memorias, pero con el tiempo entendí que todas esas memorias también eran mías, me hablaban y hablaban de mi.

En Rio Negro, en la casa de mi infancia (que ya no existe) mi padre cuidaba un limonero hermoso que era visitado por colibríes, abajo de ese limonero años después mi abuelo enterró a Fido, un caniche de laboratorio que fue el primer ser más parecido a un amigo que tuve, hoy en día mi madre cada vez que ve un Colibrí dice que es su papá, mi abuelo Nito, visitándonos. El colibrí o picaflor, que para algunos pueblos pica las almas que se posan en las flores y las acompaña al más allá. Desde que murió mi abuelo mi madre se obsesionó con sus cenizas, y durante años en un gesto poético-político-profano, decidió dejar unas suerte de pizcas de mi abuelo en cada uno de los teatros donde me vio actuar.

Mi madre me cuenta un recuerdo claro, conciso, concreto sobre su época de estudiante en la ciudad de La Plata: apagar la luz de su habitación, taparse con la sábana y esperar incluso hasta que amanezca y terminen los tiros para poder dormir. Alguna vez escribí “no hay muerte si no hay cuerpo que matar, no hay deseo sin cuerpo que lo cargue”.

¡Ay! colibrí mensajero de diosas y humanas, de noticias de otros planos, ojalá no tengas la suerte del mensajero de las tragedias griegas, ojalá te poses en mi mano a descansar, ojalá algún Dios errante (si existe) te de además un par de alas de mariposa.

Ficha Técnica

Sobre textos de: José Sbarra

Performers (en orden alfabético): Adriana Gimenez, Agostina Prato, Alexis Ruiz, Annanda Samarine, Ara Caeiro, Ariel Osiris, Ayelen Fernández Galech, Canela Escala, Cristina Banegas, Francisco Cañadas, Frana Zabala, Jaguar Dorado, Jazmin Siñeriz, Jorge Thefs, Juliana Ortiz, Lucia Elizabeth Knudsen, Magui Downes, Maria Belen Palazzesi, Mariel Lewitan, Myriam Ramirez, Nahuel Roldan, Natalia Tesone, Rosario Ruete, Selene Erbes, Verónica Abbattista, Verónica Giordano, Victoria Cestau, Victoria Duarte, Victoria Thefs, Violeta Montes

Invitada especial: Cristina Banegas

Colaboración en ensamble sonoro: Alexis Ruiz

Realización de utilería: Pablo Archetti

Styling: Chu Riperto

Concepto gráfico e ilustraciones: Frana Zabala

Traducción y adaptación en lengua de señas: Natalia Tesone, Daniela Fortunato Lynch, Maria Belen Palazzesi

Composición e interpretación en flauta: Selene Erbes

Música original, letras y guitarra: Francisco Cañadas

Prensa: Prensopolis

Colaboración en producción: Juliana Ortiz

Colaboración artística y directora asistente: Lailén Alvarez

Adaptación y dirección general: Jorge Thefs

 

Agradecimientos: Catalina Lescano, Sabrina Osowski, Doceveinticuatro, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, trabajadorxs de la Casa Nuestros Hijos la Vida y la Esperanza, trabajadorxs del Espacio Memoria y Derechos Humanos ex ESMA



Un lugar del porvenir

Sábado 12 de dic – 16hs

Entrada libre y gratuita

Info
Carla Rímola / Laura Figueiras

Son licenciadas en Composición Coreográfica por la Universidad Nacional de las Artes (UNA) y colaboran creativamente desde 2011. Su prolífica trayectoria se caracteriza por la creación de obras tanto para compañías oficiales como para espacios independientes.

Han dejado huella en escenarios prestigiosos de Buenos Aires, con obras como “Bajo el Signo de Saturno” (2020) para el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, Polvaredal (FIBA / Festival de Danza Contemporánea de la Ciudad 2019), “Amarradero” (Compañía de Danza de la UNA/ Teatro de la Ribera 2017) “El Laberinto de la Historia” (CETC-Teatro Colón / Bienal de Arte Joven 2015-2016). Su pieza “Acto Blanco” (2013) tuvo proyección internacional en festivales de latinoamérica tras ser premiada en el Festival FAUNA/UNA 2015 y recorrer ciclos locales como el Programa Partido y Compartido junto a la Compañía Nacional de Danza Contemporánea. Además de su labor creativa, ambas integran el proyecto de investigación “Historiografías en Movimiento” (UNA), bajo la dirección de la Dra. Eugenia Cadús, donde desarrollan una línea de trabajo que vincula la historia de la danza con la historia política y social de nuestro país.

El universo creativo de Carla Rímola y Laura Figueiras se despliega en la intersección entre la historiografía crítica y la praxis coreográfica. Su interés central radica en cómo el cuerpo funciona como un archivo capaz de portar, traccionar o re-actualizar memorias.

Un lugar del porvenir

¿Cómo entrar en la historia desde lo que todavía duele, desde lo que insiste, desde aquello que permanece en los cuerpos, en las imágenes, en la intimidad de los relatos familiares, en los silencios?

A pesar de las heridas ¿Cómo imaginar un mundo posible tejido de los hilos de la solidaridad, el amor y el compromiso que toda historia devela a la par del horror?

Queremos capturar esos destellos del pasado que pulsan en lo colectivo para saltar de golpe al presente, a través de un impulso de afecto, un gesto físico, que irrumpa y genere la sospecha urgente de que el porvenir todavía está en disputa.

Ficha técnica

Idea y Dirección: Laura Figueiras y Carla Rímola

Dramaturgia: Eugenia Cadus

Textos: Mateo de Urquiza, Carla Rímola y Laura Figueiras

Música: Santiago Torricelli